Un proyecto concreto sobre mobiliario de acero inoxidable: cómo se reorganizó el puesto de trabajo de un área técnica en Lima y qué piezas se fabricaron para sostener el cambio.
El encargo llegó después de un primer pedido de mesas inoxidables calibre 16. El área de soporte había crecido y el mobiliario original ya no acompañaba el ritmo de trabajo: superficies ocupadas, carritos que chocaban entre sí y estanterías improvisadas con bandejas de distinta procedencia. La idea no era comprar más muebles, sino reordenar la estructura existente y completarla con piezas que encajaran en el mismo sistema.
Antes de fabricar nada, se levantó un plano simple con las medidas del ambiente, los recorridos de traslado y los puntos donde se apoyaba material a diario. Ese plano definió qué se conservaba, qué se reemplazaba y qué se agregaba.
El puesto tenía dos mesas de trabajo inoxidables con soldadura pulida, pero sin refuerzo inferior suficiente para el volumen que se apoyaba sobre ellas. Los carritos auxiliares eran de dos modelos distintos, con ruedas de distinto diámetro, lo que generaba tropiezos al moverlos en paralelo. La estantería era un mueble metálico genérico, con bandejas fijas que no permitían subir ni bajar niveles según el tamaño de lo que se guardaba.
Se mantuvieron las mesas y se les agregó un travesaño de refuerzo soldado y pulido en la cara inferior, sin alterar la superficie de trabajo. Los carritos se reemplazaron por un modelo único de dos bandas, con ruedas de grado comercial del mismo diámetro en las cuatro posiciones y freno en dos de ellas. La estantería se sustituyó por un módulo de parantes perforados con cuatro bandejas de acero inoxidable regulables en altura.
Las piezas se armaron en taller con acero inoxidable AISI 304. Las uniones del travesaño y de la manija del carrito se soldaron y se pulieron hasta eliminar poros, para que la limpieza con paño húmedo cubriera toda la superficie sin puntos ciegos. Los bordes de las bandejas se plegaron para contener derrames menores y dar rigidez. Los parantes de la estantería se perforaron en intervalos regulares, de modo que cada bandeja pudiera moverse sin herramientas especiales.
El ambiente quedó con un solo tipo de carrito, lo que simplificó el traslado y redujo los choques entre unidades. La estantería liberó la superficie de las mesas y dejó el material de uso frecuente a la altura de la mano. Las mesas reforzadas mantuvieron la cubierta estable durante el trabajo. La desinfección de todas las superficies se hace con el mismo procedimiento, sin rincones donde se acumule residuo.
Las piezas se entregaron armadas, con tornillería de acero y sin componentes plásticos expuestos. El plano de medidas quedó en el archivo del cliente para futuras ampliaciones del mismo sistema modular.